
Volver a encontrarnos después de momentos tan difíciles y de los profundos retos que ha dejado el terremoto en nuestro Eje Cafetero no es solo un regreso a las aulas; es un acto de valentía y un testimonio de la resiliencia que caracteriza a nuestra región. Saber que están aquí demuestra que sus sueños siguen intactos y que la determinación de salir adelante es más fuerte que cualquier adversidad.